¿Quién se enoja si se encienden las luces cuando oscurece, se prende el aire acondicionado si hace mucho calor, o la calefacción si se siente frío? ¿A quién le molesta que todos esos detalles se solucionen de manera autromática?
Algunos inmuebles antiguos se modernizan y adoptan algunos rasgos de los edificios inteligentes, pero sólo se considera como tal el que:
1. Usa eficientemente los energéticos (máxima economía)
2. Puede adaptarse, a bajo costo, a los continuos cambios tecnológicos requeridos por sus ocupantes y su entorno (máxima flexibilidad)
3. Suministra un entorno ecológico interior y exterior agradable, sustentable, seguro, enfocado a lograr la máxima eficiencia en el trabajo en un entorno de máxima comodidad para sus ocupantes (máxima seguridad)
4. Comunica su operación y mantenimiento (máxima automatización)
5. Opera y se mantiene bajo estrictos métodos de optimización (máxima predicción y prevención, refaccionamiento virtual).
Un edificio inteligente remite a estructuras modulares, a instalaciones ocultas de aluminio o de acero galvanizado, a aislantes térmicos y acústicos.
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